La Audiencia Provincial de Barcelona confirma el archivo de la denuncia, interpuesta contra un miembro de la Policía Portuaria de Barcelona, en un incidente con un «mantero»

El procedimiento había sido archivado previamente tras la oportuna solicitud de sobreseimiento formulada por Sandra Melgar de Amt Advocats, en defensa de los intereses del policía portuario, resolución dictada por el juzgado de instrucción nº 23 de Barcelona.

1.- ¿Que dice la Audiencia?

Según el auto de la Audiencia, que confirma el sobreseimiento, el día de los hechos:

«el lesionado se hallaba realizando la actividad de venta ambulante en una zona próxima al muelle de Barcelona cuando salió corriendo ante la presencia de agentes de la policía portuaria. Uno de los agentes lo interceptó, cogiéndole de la manta, lo que condujo a que cayera al suelo y se lesionara la rodilla, precisando de intervención quirúrgica».

2.- ¿Cuál era la defensa del policía?

El agente de la policía portuaria,  sostiene que la caída se produjo de forma «fortuita, al agarrar la manta para impedir su huida» y que, en todo caso, fue una actuación propia del «ejercicio policial».

3.- ¿Que decía el denunciante?

El afectado mantiene que cayó por un «empujón» propinado por el agente denunciado y que ello lo demuestra el hecho de que «cayera hacia adelante, siguiendo el efecto bola de nieve».

Cada una de las versiones tiene un testimonio a su favor: la del policía está refrendada por el compañero con el que realizó la intervención y la del mantero cuenta con la confirmación de otro vendedor ambulante que presenció los hechos y que, según dijo al juez de instrucción, no conocía de nada al mantero lesionado.

Otro detalle arrojado por la investigación que realizaron los Mossos d’Esquadra es que, cuando se produjo la caída, los policías «asistieron al lesionado, alertando a los servicios médicos».

4.- Conclusiones finales de la Audiencia Provincial.

Finalmente, y ante las versiones contradictorias de los hechos, la Audiencia considera que si bien ambas versiones son compatibles con la caída, no puede afirmarse que el hecho de que el mantero cayera hacia adelante «resulte más compatible con un empujón que con un agarrón de la manta», y añade que «en un contexto de persecución en la que dos personas corren, es hasta cierto punto previsible que alguno o ambos pueda sufrir una caída».

Y añade a la explicación otro argumento para desestimar el recurso del mantero: «y aun en el caso de que las diligencias hubieran arrojado indicios de que el agente hubiera empujado al lesionado, resultaría alejada la posibilidad de atribuirle voluntad lesiva en su actuación».

Por ello, la Audiencia ha confirmado el sobreseimiento de la causa, tal y como ya había hecho el juzgado de instrucción dado que los indicios eran  insuficientes.

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